Cada semana desde hace casi un año hacemos llegar los beneficios de las terapias asistidas con animales a grupos de niños. No tenemos una fórmula mágica, pero sí la gran suerte de innovar, de personalizar las sesiones ajustándolas a las necesidades de nuestros pequeños equilibristas, de sobreponernos a las dificultades y de observar y abrazar los resultados. Así crecemos, con una sonrisa de oreja a oreja.